En 2017, el Sónar+D, evento paralelo al Sónar de Día ha alcanzado su quinta edición, y con ella, no sólo han crecido los metros cuadrados que ocupa, sino también las actividades y proyectos. Incluso ha durado un día más, y es que, en esta ocasión, las puertas se abrieron el miércoles 14 con el denominado Networking Day, una jornada donde establecer relaciones y poner en contacto los diferentes actores del sector. Un día extra que inauguró la mismísima Björk, unas pocas horas antes de deleitar a los asistentes de su sesión de DJ en el concierto inaugural del Sónar.

Y un año más el Sónar+D abrió sus puertas dispuesto a sorprender a los asistentes con creaciones espectaculares. Una de ellas fue, sin duda, la instalación “Phospere”, una deslumbrante creación de Daito Manabe y su estudio, inspirado en el proceso de formación de los minerales para crear un espacio cambiante determinado por la luz. Un proyecto que causaba expectación incluso antes de llegar, ya que el visitante debía cruzar un pasillo de tenues luces para llegar hasta ella. “Phosphere”, o lo que es lo mismo “esfera de luz”, mezclaba espejos sincronizados, máquinas de humo, haces de luz y hasta 24 proyectores de vídeo.

Con ello se conseguía  un espacio nuevo, tridimensional, mezclando dos planos distintos, el real y el creado por ordenador. Otra demostración de tecnologías inmersivas como espectáculo fue la carpa Sónar360⁰by Movistar+, el espacio full dome donde se representaron creaciones como Nimbres, Fragments o Morphogenesis y donde la experiencia inmersiva ha sido la absoluta protagonista. Mientras, en el área Realities+D, los visitantes disfrutaban de hasta 21 experiencias distintas, ataviados con sus gafas y moviendo los brazos, mientras que el resto, seguían divertidos la experiencia a través de las pantallas grandes.

Innovación con mayúsculas

Si hay un espacio donde fluyen las ideas en este Sónar+D ese es el MarketLab, uno de los centros neurálgicos del congreso, donde se presentan las creaciones del futuro. Muchas veces prototipos y algunas otras, productos comercializables, hasta 30 compañías han tenido la oportunidad de dar a conocer sus proyectos a inversores y curiosos. Un MarketLab en evolución constante que invitaba a pasar por él hasta 2 y 3 veces. ¿Puede la inteligencia artificial inspirar como una musa? Un ejemplo original ha sido la performance My Artificial Muse, un trabajo en que el artista Albert Barqué-Duran pintaba gracias a la red neuronal artificial creada por Mario Klingemann. El fresco de gran formato fue tomando forma durante los tres días hasta acabar siendo una auténtica obra de arte. Una muestra de lo que la inteligencia artificial puede aportar a la industria creativa.

Guitarras impresas en 3D de EntresDOtra propuesta era la de Entresd que presentó Guitarras3D.com,su nuevo proyecto de venta online de guitarras eléctricas diseñadas e impresas en impresoras 3D. Plástico ABS para crear una carcasas ligeras y personalizadas que se imprimen en 8 piezas para montar fácilmente. Además durante el Sónar+D, los asistentes pudieron escuchar cómo suenan diferentes instrumentos impresos con impresoras en 3D, de la mano de y Aleix Durán de TVNO y del músico Jofre Bardagí.

Tan curioso como su nombre, Curiosibot, era la propuesta de esta startup valenciana para crear música a partir de la luz, convirtiendo una habitación vacía en un instrumento musical gigante gracias a unos sensores que al detectar movimiento lanzan unos rayos láser que producen sonido. Todo ello acompañado de un láser más grande que proyectaba visuales en la pared y también reaccionaba al movimiento de quien interactuaba.

Una aplicación novedosa de datos y tecnología fue Sonomap, la iniciativa del Barcelona Supercomputing Center que recopila los sonidos que se generan en la calles de la ciudad: tráfico, obras, bullicio… Una forma diferente de escuchar los sonidos que se producen en la ciudad a través de dos escenarios: uno virtual en el que se puede sobrevolar la ciudad para explorar el ruido urbano y otro real en el que no sólo se visualizan los datos del ruido, sino que también se puede vivir la misma experiencia sonora que están experimentando los usuarios de la realidad virtual.

Sonomap en Sónar+DOtra de las instalaciones innovadoras fue DisruptiveCritters, una creación audiovisual híbrida creada por el diseñador Jonathan Duckworth del RMIT y el compositor Dr. James Hullick. Una mesa multi-touch en que los visitantes podían dar vida a unos avatares llamados critters que viven en un espacio virtual, cada uno con sus propios gestos y sonidos y con autonomía para interactuar con el resto. ¡Si hasta parecía que cobraran vida propia!

Y también pudimos escuchar sonido en 3D gracias a Sfëar, una tecnología interactiva e inmersiva desarrollada por Eurecat que hace que el sonido reaccione al movimiento de la cabeza de quien que lo escucha. Compatible con la mayoría de softwares creativos profesionales, Sfëar permite crear canciones y sesiones de música en tres dimensiones en directo y producir y distribuir música y contenidos de audio inmersivo en los dispositivos móviles a través de auriculares

Las luces como arte, esa es la premisa del estudio francés All Acces Design que han desarrollado en scratch un software especial  para diseñar en 3D los efectos de la iluminación. Así se pueden crear luces para iluminar espectáculos al ritmo de olas, alas o cualquier otro movimiento que el software pueda representar para ser proyectadas en leds.

Muy llamativa también era la instalación Words, un proyecto del Instituto Europeo de Diseño -IED-. Una dimensión se representa con un punto; dos dimensiones, con una línea; tres dimensiones son un cubo; y un cubo desplazado dentro del cubo son cuatro dimensiones. Así un teseracto representando la cuarta dimensión, el tiempo, servía de marco para un altavoz que recogía las palabras y sonidos de los visitantes para crear una composición que se lanzará el 30 de junio, dando así una segunda vida a las palabras, que no se las llevará el viento sino que aún resonarán.

Jardín de startups

Cerca del escenario principal donde tenían lugar las ponencias se encontraba el Startup Garden, otro espacio para las ideas en el queparticipaban 30 startups seleccionadas, que también optan a los premios Startup Competitionby MIGRATION 2017.Mimi Hearing Technologies, con un software para la educación musical; Protopixel, una startup barcelonesa con un sistema lumínico basado en el Internet of Things; y Melodics, con tecnología para optimizar las frecuencias de escucha y proteger los oídos de los compositores, fueron las startups ganadoras en la que es ya la cuarta edición de este concurso.

Xrisp en Sónar+DEntre otras, destacaban ideas como la de Beeping, creadora de un protocolo de ultrasonidos que no pueden oír los humanos, pero sí los smartphones. Estos “beeps” o ultrasonidos se pueden insertar en vídeos o audios para tener acceso a links o imágenes. Algo así como mensajes subliminales, pero escondidos entre los sonidos. También causó gran expectación Jooki, un pequeño altavoz para niños pero que los padres pueden controlar a través de una app; o en la misma línea, los juguetes de la empresa de animacion coreana Xrisp con control remoto y videcámaras integradas para que los padres puedan monitorizar a sus pequeños. Muy interesante también Voluteon, una compañía que desarrolla herramientas para crear apps capaces de controlar las Smart TV; y Oval, la startup que ha creado un revolucionario instrumento de percusión.

En general, un montón de ideas de futuristas, y no tanto, que se reúnen en este escaparate para nuevas empresas. El espacio ideal para mostrar sus ideas y hacer contactos que puedan serles útiles para sacar adelante su proyecto.

Networking, experiencias full dome, mentores y realidad virtual que recogen sus maletas y se van con sus ideas a otra parte, mientras que llega la edición de 2018. Lo que nos deparará, seguramente, aún está por inventar.

 

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