Si tienes ya un robot que te limpia el suelo seguro que soñabas con uno que hiciera lo mismo con los cristales. Pues bien, durante unas semanas estuve probando un robot limpiacristales, el Winbot 850 de Ecovacs. Lo primero de todo es destacar que el dispositivo es bonito, de hecho su diseño fue galardonado con los premios Red Dot e IF Design. Este robot limpiador de cristales no es excesivamente grande ni pesa mucho, se puede manejar con facilidad gracias al asa que tiene en la parte superior. Este tamaño reducido permite que quepa en ventanas estrechas (45 x 65 cm) y lo gestionas desde el mando a distancia que incluye.

El W850 cuenta con un motor de alta velocidad que garantiza la limpieza en profundidad, le permite realizar una fuerte aspiración y le otorga estabilidad. Con 19.000 rotaciones por minuto, el robot W850 para ventanas se mantiene pegado de manera segura al vidrio. Así, una vez el robot se pone en marcha se queda enganchado en el cristal de manera muy firme. Para más seguridad cuenta con una ventosa. Aunque he de decir que durante la prueba la ventosa se me cayó en un par de ocasiones porque no la puse bien ni lo comprobé. Mea culpa. Sin embargo el robot ni se inmutó ni si quiera cuando intencionadamente lo dejé sin corriente. Ni en ese momento se soltó.

Su funcionamiento es sencillo: antes de empezar a limpiar, el W850 escanea el perímetro para detectar la forma de la ventana y automáticamente ajusta su trayectoria, para limpiar el área de la forma más eficiente. En ventanas anchas y horizontales, sigue un recorrido en forma de Z, mientras que en las que son altas y verticales lo hace en forma de N.

El W850 funciona en diferentes tipos de cristales, como ventanas pintadas, heladas por el frío exterior e incluso con Thermopane. Yo lo probé con un tipo de cristal con cierto relieve y la verdad es que los dejó muy bien. Su protección contra impactos y sus sensores lo guían alrededor de obstáculos como marcos de ventanas y bordes.

Cuenta además con un sistema de seguridad y un sistema de back-up de energía para ofrecer un servicio ininterrumpido. Como decía antes, este punto lo probé quitándole la corriente mientras estaba trabajando y durante más de 20 minutos ni se movió.

su uso es simple: se coloca en la superficie a limpiar, se oprime el botón de inicio y el resto del trabajo lo hace solo.

Los programas duran muy poco tiempo y a tu criterio queda valorar si le vuelves a hacer dar otra pasada. Por eso no vale mucho la pena irte a hacer otra cosa, es mejor estar cerca para irlo supervisando. El robot hace que veas la limpieza de los cristales con otros ojos, y te lo digo yo que tengo tooodo el balcón acristalado, además de ventanas en casi todas las habitaciones.

El resultado es bastante bueno, aunque tampoco te esperes que los deje tan limpios como lo haces tú subida a una escalera frotando a conciencia. Pero no nos engañemos, ¿cada cuándo lo hacemos nosotros? En mi caso tengo claro que se mantendrían más limpios con el robot. Un consejo: con el robot vienen tres bayetas con la forma del perímetro del robot. Es fundamental que para cada ventana la bayeta esté limpia pues sino quedará un cierto rastro.

El Winbot 850 sale por 349 € IVA incluido.

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