¿Te suena Internet de las cosas? Últimamente se habla mucho de ello… Pues bien, será la tecnología que hará que las máquinas hablen entre ellas, registrando nuestra actividad y facilitándonos mucho la vida. Además de complejos sistemas y algoritmos de procesamiento de datos, en la base de todo están los sensores inalámbricos. Y eso se dedica Libelium, una empresa creada por Alicia Asín, ingeniera informática, ha enfocado su carrera en cómo el Internet de las Cosas puede cambiar nuestro mundo, comenzando con las Smart Cities (Ciudades Inteligentes) y la agricultura inteligente, entre otras aplicaciones.

En los 10 años de trayectoria de la compañía dentro del sector tecnológico, Alicia Asín ha liderado un proceso de crecimiento continuo y consolidado de un 25% interanual. Libelium exporta el 90% de su facturación y ha desplegado su tecnología punta de sensores en proyectos en 120 países de todo el mundo. El impacto que genera la tecnología de Libelium en el mundo es un valor en alza: sus  sensores han ayudado a medir los niveles de radiación en el accidente de la central nuclear de Fukushima en Japón, a monitorizar el comportamiento de los koalas en Australia, a optimizar el cultivo de plantaciones de cacao en Indonesia o a prevenir plagas en diferentes viñedos de Europa. Incluso han llegado al espacio, formando parte del satélite espacial ArduSat.

La empresaria española, madre de una niña de dos años, tiene un Máster en Ingeniería de Sistemas e Informática del Centro Politécnico de la Universidad de Zaragoza y es graduada por Cambridge Judge Business School y ESADE. Además es conferenciante.

“Desde que comenzó la era de la información y las telecomunicaciones durante la década de los 70 no habíamos conocido algo similar al Internet de las Cosas (IoT) en términos de su impacto potencial en los procesos de cambio y su poder para crear un nuevo ecosistema empresarial. El IoT es más que una nueva generación de Internet, es la siguiente revolución tecnológica -horizontal y global- en la que finalmente apreciamos una auténtica combinación entre el mundo digital y el físico”, nos comenta Alicia Asín, quien además ha sido galardonada por sus méritos empresariales e innovación tecnológica. Y fue la primera mujer en recibir el Premio Nacional de Jóvenes Empresarios otorgado de 2014.

Nuestra tecnología sirve para construir redes de sensores inalámbricas que hacen posible el Internet de las cosas o, lo que es lo mismo, que las “cosas” puedan comunicarse con Internet. Así, podemos crear soluciones para monitorizar el tráfico y las plazas de aparcamiento en ciudades, medir niveles de ruido y polvo, gestionar los residuos urbanos o la iluminación para el ahorro de costes energéticos y de otras infraestructuras públicas básicas”, añade. Las smart cities y la agricultura son otros campos de aplicación.

Gran potencial IoT

Libelium comenzó su andadura en 2006 tras ver el increíble potencial de las redes sensoriales. Junto con su socio David Gascón crearon la start-up a partir de  su proyecto final de carrera de Ingeniería Informática sobre redes distribuidas.

El Internet de las cosas es una revolución que está afectando a todos los mercados: ciudades, logística, seguridad, agricultura, salud, domótica, energía… Cualquier proceso productivo puede optimizarse si somos capaces de medir con sensores sus variables y, lo más importante y novedoso, enviar estos datos a la nube para ser almacenados y tratados. Por lo tanto, las oportunidades son infinitas.

De hecho, en Libelium están innovando continuamente para adaptar sus productos a cualquier sensor, protocolo de comunicación y ampliando el espectro de cloud partners. También están trabajando en un proyecto muy interesante de educación para divulgar el conocimiento tecnológico entre los mejores desarrolladores de las mejores universidades mundiales. El programa -denominado IoT Spartans- consiste en una plataforma educativa con un completo plan de estudios que ofrece contenidos y test de evaluación para fomentar un ranking entre los mejores y reducir la brecha educativa de capital humano con conocimientos de programación que va a ser necesario para cubrir la demanda de 4,5 millones de desarrolladores en el año 2020.

Potenciar a las mujeres

A pesar de los cambios sociales respecto a la incorporación al mundo laboral de las mujeres, todavía predomina la figura masculina en las cúpulas empresariales. Cada vez somos más las mujeres empresarias o en puestos de responsabilidad dentro de las empresas pero creo que realizamos nuestra labor con discreción. Resulta fundamental la participación de la mujer en los ámbitos de decisión de la empresa porque aportamos puntos de vista diferentes al modelo de negocio. En el equipo directivo de Libelium hay cuatro mujeres y cinco hombres. La mayor presencia femenina en puestos de este tipo no sólo mejora las oportunidades de las mujeres, sino también los resultados que estos equipos mixtos pueden alcanzar al contar con visiones de ambos sexos”, comenta Alicia Asín, quien no se declara partidaria de las cuotas.

Pero por desgracia el número de mujeres que estudian carreras técnicas y que optan por desarrollar su trayectoria profesional en este sector disminuye año tras año según las estadísticas.

“Todas las jóvenes buscan referencias y es importante que además de los dudosos ejemplos salidos de realities o nuevas generaciones de estrellas pop, también las tengan no sólo de mujeres en carreras de ciencias sino con éxito en general. Es importante que vean que hay mujeres de todo tipo en esos puestos y romper con los mil estereotipos que les rodean”.

Con tan sólo 24 años, ya creó su propia empresa así que como buena emprendedora, los consejos para quienes quieren emprender son claros: perseverancia, decisión y claridad de ideas, en general, rasgos muy comunes al de muchos valientes que deciden poner en marcha un negocio. “En mi caso, ahora que Libelium ha cumplido diez años y la plantilla ya supera el medio centenar de empleados, estoy descubriendo cualidades empresariales que son muy importantes para mantener un crecimiento sostenido. Me refiero a aptitudes como la capacidad analítica, la templanza en los momentos de adversidad, la curiosidad por las nuevas tendencias del mercado y, siempre y por encima de todo, el entusiasmo en cada tarea que desempeñamos”.

La cofundadora de Libelium tiene claro que la eta no está en llegar alto y triunfar a la primera sino en el aprendizaje constante y en labrarse su propio camino, aprendiendo de los éxitos y de los fracasos con humildad. “El cine nos ha mostrado muchas películas de jóvenes que triunfan rápido pero en la vida real son más los casos de éxito en trayectorias consolidadas a base de esfuerzo y sacrificio constante que de golpes de fortuna”.

 

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