Superar el ciberacoso con ayuda de las tecnologías

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US-Department-of-education-Flickr

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Muy a nuestro pesar el acoso o bullying no es un problema nuevo, al contrario. Los avances de las tecnologías – especialmente en todo lo relacionado con la democratización del acceso a Internet, la proliferación y asequibilidad de los smartphones y otros dispositivos móviles o el incremento del uso de las redes sociales para difundir y compartir información- ha hecho que esta forma de violencia escale puestos en el ranking de abusos asociados a la Red entre los más jóvenes. Es lo que se llama ciberacoso o ciberbullying.

El entorno educativo es uno de los que más acusan este problema de graves consecuencias y que está suponiendo un nuevo reto para las tecnologías. Según las últimas cifras de nobullying.com, el 68% de los adolescentes coincide en que el ciberacoso se ha convertido en un problema grave en las escuelas. Esto se ve agravado por el hecho de que más de la mitad de los jóvenes admite que nunca se lo cuenta en sus padres cuando lo sufren. La necesidad de protegerlos nunca ha sido mayor, pues actualmente cualquier persona, menores incluidos, tiene acceso a todo tipo de contenido online y herramientas a su alcance para compartirlo. Les es muy sencillo cometer ciberacoso si así lo desean.

Por otro lado, los acosadores aprovechan el anonimato que les ofrecen las redes sociales y otras tecnologías. Son capaces de adoptar roles imaginarios en Internet y al no tener percepción inmediata del daño que infringen, establecen relaciones tóxicas, abusan y dominan. En muchos casos, es también común que se aprovechende vulnerabilidades en los ordenadores o dispositivos de las víctimas, para robar información intima para su propio provecho.

Para luchar con esta lacra, sin duda, es importante la educación y concienciación social en todos los niveles respecto al uso seguro de las nuevas tecnologías, y sensibilizar acerca de los peligros y amenazas que provienen de Internet. Además de combatir el ciberbullying con la educación, el diálogo, el trabajo conjunto de distintos colectivos y asociaciones y fomentar la denuncia entre las víctimas también se pueden utilizar las tecnologías y las herramientas de seguridad para luchar contra ello.

Para evitar este tipo de acoso, es crucial que padres, educadores y tutores, así como los profesionales de las tecnologías, colaboren de forma estrecha en la creación de un frente unido. Hay que estar preparado para este peligro y rodearse de las mejores herramientas para evitar su propagación, especialmente en el terreno escolar.

A los procedimientos y protocolos generales establecidos para identificar y atacar los casos de ciberbullying, se deberían sumar otras iniciativas que contribuyan a hacer frente a este creciente problema. Una de ellas pasa por una apuesta más decidida y práctica del uso de las tecnologías de seguridad en entornos escolares.

Internet es un medio donde es posible encontrar contenido educativo pero también inadecuado. La tecnología nos permite limitar los lugares a los que se acceden, filtrar los resultados de las búsquedas para evitar que se muestre contenido inapropiado, así como impedir el funcionamiento de determinadas aplicaciones que puedan ser un riesgo para la seguridad.

Si consideramos que es habitual que las personas se conecten desde diferentes dispositivos, poder conocer el uso que se hace desde los mismos es clave. Con herramientas que nos permitan ver qué aplicaciones se usan o qué sitios se visitan se podrán tomar las medidas adecuadas, reaccionar con agilidad y proteger así a los estudiantes.

Es también razonable entender que no todos los usuarios deben tener las mismas restricciones. Los profesores, por ejemplo, pueden requerir acceder a determinados contenidos que quizás los alumnos no. Las soluciones de seguridad actuales permiten poder diferenciar qué puede hacer cada usuario. Una política de seguridad basada en usuarios nos ayudará a gestionar adecuadamente la información confidencial. Los centros cuentan con información sensible por lo que el acceso debe estar siempre correctamente protegido.

Los estudiantes también cuentan con información privada que puede estar contenida en sus propios dispositivos. Fomentar buenas prácticas de uso de los mismos, limitar las aplicaciones que han de usar y contar con protecciones que impidan que software malicioso pueda extraer información sin su consentimiento son medidas que impedirán chantajes y acosos.

La tecnología bien utilizada puede desarrollar un papel clave para eliminar el ciberbullying. Estar al tanto de las últimas tendencias y novedades en materia de tecnologías; saber qué redes sociales y apps son las más populares entre los estudiantes; son algunas de las claves. Con ella, sumado a la creación de un frente unido, así como con programas de sensibilización que fomenten la implicación y haga que todas las personas involucradas en el entorno de una víctima de ciberacoso puedan identificar ciertos comportamientos, sepan cuáles son sus efectos y cómo prevenirlos, se puede lograr un entorno seguro online dentro y fuera de las instalaciones escolares.

 

Carlos Vieira_WatchGuard

 

 

POR Carlos Vieira, director de WatchGuard Iberia y PALOPS