¿A dónde van los videos VHS cuando ya no se usan?

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La colección de películas VHS de mi tía

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Agosto: calor, vacaciones, piscina, playa, montaña y viajes por carretera en coches cargados de equipaje. Muchas acabaremos por pasar unos cuantos días en algún pueblo de España, más o menos recóndito, visitando a esos parientes que sólo ves en verano. O en esa casa pequeñita en la que se junta la familia durante unos días para gozar de la experiencia de vivir hacinada, pero con tele en el balcón. Es el maravilloso mundo de las vacaciones en esa segunda residencia familiar – ya sea en la playa o en la montaña- que sólo visitas de vez en cuando y a la que paulatinamente se ven abocadas aquellas piezas de mobiliario o electrodomésticos que, aún útiles, han cedido su puesto a otros más modernos en las primeras viviendas.

¿Qué ocurre cuando, una tarde de esas en las que te quedas sola, presa del aburrimiento, empiezas a abrir armarios y muebles en búsqueda de algo que hacer?

Pues una de las cosas que puede suceder es que te encuentres con todo el catálogo de Expoelectrónica de 1988, vídeos VHS, incluso alguno Betamax, equipos de música sin CD, pero con doble pletina y tocadiscos, decodificadores de TDT que aún se empeñan en dar vida a televisores de tubo con misteriosos sistemas de sintonización analógica,,…Y por supuesto, esas colecciones de películas en VHS que se han visto reemplazadas por sendas colecciones de DVD que ya a día de hoy ya huelen a viejuno por culpa del Blu-Ray.

Pues ese ha sido mi caso: en casa de mi tía me esperaba una fantástica colección de películas en VHS, un video de 6 cabezales (!!), una de las primeras teles LCD, un decodificador de TDT de cuando nadie sabía qué era la TDT y una maraña de cables con euroconector.

Así pues, me pongo manos a la obra. Hay además un lector de DVD con reproductor USB de DivX, que seguramente sólo en este contexto parece aún moderno pero ninguna película en DVD, con lo que todas mis esperanzas están en ese fantástico mueble repleto de éxitos del cine de hoy y de siempre. En él, el tiempo parece haberse parado en el año 2001, pues lo más actual que encuentro es Spy Game, El Viaje de Chihiro y La Comunidad del Anillo.La idea es habilitarlo – pues todo funciona- para poder ver alguna de esas joyas del Séptimo Arte en formato obsoleto pero funcional. Son VHS, sí, pero no están rotas.

La situación es la siguiente, quiero poder ver la tele, pero también quiero poder ver el video y el DVD sin tener que levantarme a cambiar ningún cable y el problema es que la tele sólo tiene un euroconector. Tras echar otro vistazo al mueble de las películas (cada vez que lo abro descubro una joya nueva, como Lady Halcón) recopilo todos los cables que había en los cajones del mueble de la tele -esos cajones que siempre tienen, cinta aislante, un destornillador al azar, bombillas de repuesto, pilas que nunca sabes si están gastadas o no, cables varios de antena y euroconector y los mandos a distancia-. Cuento dos cables euroconector-euroconector- y un misterioso cable, un ladrón de euroconector a tres euroconectores, así que pienso :“vale, conecto el ladrón al TDT, y de ahí un ramal a la tele, otro al DVD y otro al VHS, y ya está listo”.

Lo enchufo todo, pongo el clásico La noche de la Iguana y todo correcto, pero no escucho el sonido, subo el volumen y nada. Puede ser que la tele no funcione bien. Cambio a TDT, y el griterío de Tele5 casi me provoca un infarto; bajo el volumen y cambio a VHS -nada de nada-. Cambio la película: ahora le toca a Harrison Ford y a Sigourney Weaver tomar la iniciativa en Armas de Mujer. Nada de audio, pero además el video sale en blanco y negro. Hago varias consultas en Google y se me enciende la bombilla, ya está claro.

El ladrón de euroconector de tres a uno está haciendo saltar el despositivo anti-copia de la película VHS. Es decir: al dividir la señal entre los tres cables del euroconector, y al ser una señal analógica la intensidad disminuye, pasando el umbral del anti-copia, que hace que no reproduzca el audio y que el video no se vea en color (La noche de la Iguana es en blanco y negro, por eso no me había dado cuenta antes). Lo paro todo y quito el cable de marras, conecto uno de los dos cables euroconectores del TDT a la tele. Descubro que bajo una pestañita el TDT tiene ¡un segundo puerto de euroconector! Conecto el otro cable euroconector del decodificador TDT al video y busco el mando del deco para cambiar del AV1 al AV2, porque a partir del año 2000 alguien decidió que la mitad de las cosas que puede hacer un aparato sólo las puede hacer si lo haces desde el mando a distancia.

¿Que cómo lo consiguió? Pues fácil, quitando los botones del receptor. Al final encuentro el mando, con unas pilas dentro que rebosan Uranio enriquecido por lo menos y que las debió meter ahí el mismo Nikola Tesla. Las saco como si estuviera operando a corazón abierto y las sustituyo por un par de pilas de esas del cajón. El mando no va. Y ahora la eterna pregunta, -¿¿serán las pilas, o será el mando?? Pues averiguarlo es muy fácil con un truco que me enseñó mi chico 😉

Ejemplo de tecnología vintage

Saco el móvil, abro la aplicación de la cámara y enfoco hacia el piloto blanco del extremo del mando, ese con el que se apunta para que el mando funcione mejor. Presiono una tecla del mando y miro la pantalla de mi móvil al mismo tiempo, no se enciende nada. Hay que cambiar las pilas. Saco las pilas del mando de la tele, que sí que funciona y las paso al del TDT, enfoco con la cámara del móvil, presiono una tecla y el pequeño led del mando se ilumina con una luz azulada, ya funciona.

Este truco hace uso de la lente de infrarrojos de la cámara del móvil (prácticamente todos la tienen). El mando a distancia funciona por infrarrojos, por lo que no vemos si se enciende o no el led al pulsar una tecla. Al mirar a través de la cámara del móvil podemos ver perfectamente si el led se enciende o no al pulsar una tecla, y así saber si hay que cambiar las pilas, o si el mando está roto.

Finalmente el invento funciona: el TDT recibe la señal del VHS y la envía a la tele. Melanie Griffith hace y deshace a sus anchas en un despacho que no es suyo, ya en color y con sonido. Ahora sólo me queda conectar el DVD, aunque la diversión analógica ya está asegurada, me gustaría dejarle a mi familia todo conectado, para ir allanando el terreno a la próxima colección de DVDs en ser suplantada. El plan es conectar el DVD por S-Video o RCA, conexiones que comparten el DVD y la tele. Cojo las gafas de sol y salgo al sol abrasador de las cinco de la tarde en un pueblo de Extremadura.

Primera parada: la única tienda “todo a 100” del pueblo pero nada, ni un cable S-Video, ni RCA . A priori es mejor el S-Video, pues ofrece más calidad que el RCA (o video compuesto), así que voy a la tienda de electrodomésticos del pueblo, a ver si a costa de pagar un poco más encuentro lo que busco.

Y al finalte, tras hurgar veinte minutos por blisters de cables de la época de María Castaña, aparece, un flamante y analógico cable que por la cara de la dependienta no sabía ni que lo tenía, ni desde cuándo. Pago contenta el precio por la sensación de terminar mi trabajo, y vuelvo a casa con el cable en la mano. Conectado. ¡Listo! A falta de DVDs, lo pruebo con un CD del coche que lucha en la guantera por no combarse con los cuarenta grados a la sombra.¡Funciona!

Ahora, por fin, llega el momento de elegir, de sacar cada funda, de reencontrarme con actores y directores que, aunque no se olvidan nunca del todo, ya están siendo sustituídos por el nuevo cine 3D y digital. ¡Os dejo, acabo de descubrir la cinta de Aladdin que le va a encantar a mi hija!

1 Comentario

  1. Que genia eres estaba buscando que pasa con los vhs que ya no se ven en ningun lado donde an terminado por que era parte de mi infancia y me encontre con tu articulo que a los 5 reglones de haber empezado a leer ya no pude pararme mas, con tus toques graciosos me hiciste reir bastante, saludos desde buenos aires muy entretenido tu articulo sobre los viejos y queridos vhs 😀 .

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