¿Me han robado los datos de la tarjeta de crédito en internet?

Por desgracia, la sospecha solo se confirma con los resultados. Es decir, si observas un cargo o una transferencia en tu cuenta que no recuerdas haber hecho, puedes pensar que has sido objeto de un robo de claves de tarjeta.

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Lo mejor, antes de ir al banco a reclamar, y para estar más segura, es intentar rastrear esa operación. La mayoría de las entidades financieras permiten acceder al recibo en PDF y/o a los datos de remitente. Si realmente no te suena de nada, ve a tu entidad, reclama y si es necesario denuncia. El seguro de la tarjeta te cubre el importe.

Si descubres una transacción fraudulenta, lo mejor es dar de baja la tarjeta y que te den otra. La mayoría de entidades ni siquiera te cobra por ello.

Si has utilizado Paypal, hay un formulario en la web para reclamar que inicia un procesos que puede durar semanas. La empresa, sin embargo, se compromete a anular la transacción si su investigación prueba que el cargo es fraudulento.

De todas formas, siempre hay que recordar que internet no es más que una traslación del mundo real, y por tanto, hay que ir con muchísimo cuidado.

No des números de tarjetas si no estás en una página segura (que empiece por “https”, una s más que el tradicional http), mira si dedican atención a las condiciones de seguridad y no piques en correos electrónicos en nombre de una entidad que te enlazan a una página web. Es la forma perfecta para enmascarar un enlace.

Visa tiene algunos consejos en su web que te pueden resultar útiles:

Y en última instancia piensa que es realmente difícil porque todas las compañías se juegan su prestigio y su negocio si les roban datos confidenciales. Y que las buenas normas de seguridad obligan a tener separadas las direcciones de correo electrónico y los datos bancarios, y estos tienen que estar encriptados.

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